Los vampiros son seres inmortales creados por el Dios Rheswm al principio de los tiempos cuando se desencadenó la guerra contra los dioses Rhyfel, Anobaith y Dinistro. En un principio los vampiros combatían contra el mal, pero fueron seducidos por los Tywylls, pensando que el camino de aquellos seres era mucho más sencillo que el suyo propio. Con el transcurrir de los años, las atrocidades cometidas por los Tywylls, hicieron que los vampiros se dieran cuenta de la crueldad que encerraban y volvieron arrepentidos por su traición.

El Dios Rheswm dolido con sus propias creaciones, estuvo dispuesto a matarlos por su insubordinación, pero la Diosa Dirwest pidió una segunda oportunidad para ellos que fue concedida por el Dios. A pesar de que el Dios Rheswm les acogió nuevamente, les maldijo con la imposibilidad de caminar bajo el sol, solo pudiendo alimentarse de sangre, sintiendo un hambre que nacía de su propio interior y que era insaciable. Les castigó también con la imposibilidad de reproducirse entre ellos o con otras razas aunque les otorgó la posibilidad de crear más seres como ellos.

Los vampiros se alimentan con sangre humana mayoritariamente, pero pueden beber de cualquier especie, incluyendo los Guerreros de la Luz, los elfos y los Moraks. La única sangre que es venenosa para ellos es la de Dríada y Tywyll. Los vampiros no pueden morder a sus enemigos dado que caerían muertos fulminantemente; en cuanto a las Dríadas, la sangre de estos seres les sume en un estado de ensueño que anula todas sus capacidades y si se administra en una dosis muy alta puede llevarles a un coma perpetuo.

Los vampiros no convierten solo mordiendo a su víctima. El sistema de creación de un nuevo vampiro es muy compleja. Solo hay una manera de convertir a un vampiro y la explicamos a continuación.

  • Cuando un vampiro muerde a su víctima, tiene la capacidad de segregarar voluntariamente, un veneno que entra en el sistema de la persona. Este veneno corre por la sangre de la víctima hasta que llega al corazón provocándole una parada cardíaca. Una vez muerto, esta sustancia acaba con toda la sangre y termina de paralizar el corazón.
  • Los vampiros no suelen convertir a otros seres debido a que se convierten en su Creador, estableciendo un vínculo entre ellos y teniendo que cuidarles por toda la eternidad. Además, los vampiros recientes suelen ser muy impulsivos, tienen que aprender a controlar su sed de sangre e intentar no convertir sin querer a ningún humano.

Por ello, todos los vampiros creados suelen tener un Canóir (guardián) que se encarga de supervisarles para que aprendan a beber sin matar a su donante, sin convertirlo accidentalmente y les enseña para un futuro. Generalmente, el Canóir suele ser el propio Creador, pero en casos especiales, suele ser otro vampiro externo al que ayuda al recién convertido.

Recordamos que morder a una persona no implica convertir a ese ser en un vampiro. Los vampiros controlan la segregación de la sustancia que actúa como un veneno parando el corazón y convirtiendo al muerto en vampiro. Los únicos seres que no pueden convertirse en vampiros son los Guerreros de la Luz, debido a sus cualidades y también a la energía interior que poseen.

Los vampiros conservan los recuerdos, sentimientos y vivencias de su anterior persona. De hecho, la personalidad que tuvieron en vida se mantiene en esa nueva forma de vida, proporcionándole un abanico de sentimientos que les hacen evolucionar y no ser unos seres sin sentimientos o escrúpulos. La única forma de matar a un vampiro es desangrándole al igual que al resto de Anfarwolds. Los vampiros, a diferencia de los Guerreros de la Luz o los elfos, no tienen un reino propio así que conviven en la Tierra con los humanos y demás seres que habitan en ella.

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